Sin dejar de ser tú.

Fuiste los nervios de la primera cita, la sorpresa del primer beso, la emoción del primer encuentro, el temblor de piernas del primer paseo, la lágrima de la primera despedida, la sonrisa del primer reencuentro, la confianza del primer amor de verdad. Fuiste la palabra de aliento en un día gris, el hombro en el que derramar una lágrima fugaz, la mano a la que agarrarme al andar, el beso en el momento oportuno, la sonrisa en un instante de angustia, la luz en una noche oscura, la manta en el día en el que el frío me calaba los huesos. Lo has sido todo, y fuiste mucho más que eso. Porque lo has sido sin dejar de ser tú.


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