Me persigues.

 Porque vuelvo a pensar, vuelvo a recordar, vuelvo a sentir todo aquello.
Todos los recuerdos, todas las cartas, las caricias... las quememos, cariño.
No entiendo porque con tanto deseo que tengo de olvidarte, vuelvo a pensar en ti, vuelven a abordarme aquellos recuerdos.
Buenos o malos, pero son recuerdos.
Quiero olvidarte, te pienso, aunque no quiero.
Ya te fuiste, creía que el no verte ya haría de ti algo del pasado, pero sigues aquí, esa es la verdad, y por mucho que intente olvidarla por momentos seguirá siendo la verdad.
Le duela a quién le duela, quiero olvidarte, pero no hay cosa que más quiera que volver a besar tus labios, esos labios de miel que me hacían enloquecer.

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