Hola, te quiero.

Piérdete, pero que sea conmigo. Quiero sentirte cerca las veinticuatro horas del día y sentir tu respiración cerca de mí. Por si no lo habías intuido, tengo sed de ti. Acércate, deja que todo fluya. Que cada segundo se pierda en el tiempo y la temperatura se desenvuelva poco a poco en el ambiente. Sólo quiero que sea especial, que pueda decirte al oído que nada va a salir mal, que puedo protegerte, que no vas a perder nada. Pero esta felicidad es nuestra y de nadie más.

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