Hace unos días que empezaste y justo en ese momento el cielo volvió a su azul de siempre. No creo que haya sido casualidad, no creo en las casualidades. Hiciste darme cuenta de muchas cosas, hiciste que me diera cuenta de que era ella, de que nada más mirarle supe que era ella la que me perseguía en sueños. Era ella la que estaba destinada a pasar las noches conmigo. Supe que era ella a la que echaría tanto de menos por las noches. Hiciste que me diera cuenta de que es ella quien estaba destinada a despertarme en cada amanecer con besos y sonrisas, que era ella con quien terminaría cada tarde, deseando que el atardecer nunca acabara si es entre sus brazos. Que era con quien pasaría mil y una noches observando a las estrellas, observando cómo brillan para nosotros y besarla unas mil y unas veces más. Que era esa persona destinada a hacerme sentir la magia con sus tonterías de niña pequeña, con sus vergüenzas, era ella quien me haría sentir magia dentro de mí con susurros a media noche. También quería decirte que no seas malo y no te hagas tan frío, porque todavía no la tengo a mi lado para que me lo quite con abrazos en cualquier lugar.

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